….Y seguimos en las nubes

  Isidoro YESCAS

En una interesante y amena charla sostenida no hace mucho  con  un grupo plural  de oaxaqueños y oaxaqueñas, la consultora y estratega electoral  Gisela Rubach comentó que una de las claves para medir el éxito o fracaso de los gobernantes está en el cumplimiento de sus promesas de campaña.

Comentó tres casos: uno de éxito y dos de fracasos, todos de gobernadores priístas. Y cuando aterrizó en Oaxaca , y dejando al aire si el gobernador Alejandro Murat   va bien o mal en su corto ejercicio de gobierno, simplemente refirió que una de sus promesas de campaña fue integrar un gabinete con el mayor número de mujeres, cosa que no sucedió.

“Cuenten ustedes cuántos mujeres secretarias están en su gabinete y saquen sus conclusiones”, acotaría.

Y los contamos: en el gabinete legal solamente tres mujeres secretarias: SSA, SAI y Secretaría de las Culturas y Artes.

Está en proceso el diseño y aprobación del Plan Estatal de Desarrollo en donde se esperaría que se incluyan, por principio, las 600 promesas de campaña firmadas ante notario público por el candidato del PRI, Alejandro Murat.

Pero como se ignora para cuando estará listo este documento rector de la gestión gubernamental, que dicho sea de paso se procesa en pequeños círculos burocráticos y selectos foros a modo, habrá que suponer que en los 100 primeros días del gobierno de la segunda alternancia ya algunas de esas 600 promesas empiezan a caminar, otras están en estudio y  las más tendrán que esperar mejores tiempos pues la quiebra financiera del gobierno del estado se ha convertido en  uno de los principales obstáculos  para aceitar el aparato gubernamental y operar los programas y proyectos orientados a cumplir con los cinco ejes rectores definidos durante la campaña: Oaxaca productivo, Oaxaca incluyente, Oaxaca seguro, Oaxaca moderno y Oaxaca sustentable.

Otros obstáculos tienen que ver con la composición del gabinete y una curva de aprendizaje que se vuelve eterna , la conflictividad que persiste en la entidad y los estilos de gobernar de los dos grupos que comparten el poder estatal: el grupo Infonavit (yuppies), integrado mayoritariamente por jóvenes tecnócratas y arrogantes, de escasa sensibilidad social y política, y el grupo Oaxaca (yopes) en donde abundan muratistas pleistocénicos, con experiencia política, pero con bajos perfiles y escasa vocación de servicio.

Son dos estilos que a cada rato chocan e impiden la inmediata atención de la agenda gubernamental y que terminan por dejar en manos del jefe del poder ejecutivo decisiones que bien pudieran tomarse en tiempo y forma por los titulares de las secretarías y otras estructuras de primer nivel en el gabinete legal y/o ampliado.

A  casi cien días del arranque del nuevo gobierno, las buenas noticias para la sociedad siguen pendientes, o en el mejor de los casos, persisten como promesas de campaña ratificados en spots y comunicados de prensa que empiezan a multiplicarse a lo largo y ancho de la entidad.

No hay mucho que festejar en un plazo de gobierno tan corto y en donde la gobernabilidad es un factor determinante para asegurar un Oaxaca productivo, moderno y seguro.

Pero igual de importante será que el gobierno de Alejandro Murat  se comprometa en serio con la transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción. Simular que los funcionarios del poder ejecutivo cumplen  con el 3 de 3 no conduce mas que una mayor irritación social, al igual que las primeras señales  que ya se perciben en algunas áreas de la administración pública como la SSA, el Seguro Popular y el IEEPO, entre otras, de una continuidad en la opacidad y corrupción gabinista.

Recomponer su gabinete parece que es una salida que tendrá el jefe del poder ejecutivo para oxigenar y fortalecer su gobierno en poco menos de seis meses, antes de que se inicie formalmente el proceso electoral concurrente;  pero también será necesario revisar los compromisos de campaña y su integración al Plan Estatal de Desarrollo, apostarle a un gobierno incluyente y con cero tolerancia con la corrupción y romper con las burbujas  políticas y burocráticas que se han formado en derredor del gobernador y la mayoría de los funcionarios de primer nivel del poder ejecutivo.

Al final de cuentas lo que no debe perderse de vista es que este gobierno está obligado a cumplirle a la sociedad porque  equivocarse y regresar al pasado será apostarle a una derrota electoral anticipada para el 2018.

Twitter: @YescasIsidoro

Marzo 6 del 2017.

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