La negociación SEGOB-CNTE para dummies por Samael HERNÁNDEZ RUÍZ

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Por Samael HERNÁNDEZ RUÍZ

Las negociaciones entre la Coordinadora Nacional Trabajadores de la Educación (CNTE) y la Secretaria de Gobernación (SEGOB), iniciarán el próximo lunes 27 de junio. El motivo del retraso es inverosímil: están elaborando una agenda conjunta.

La Sección 22 y la CNTE tiene muy claras sus demandas:

“a) Abrogación de la mal llamada reforma educativa.

b) Una ruta para la transformación de la educación.

c) Medidas de distención y revisión de las consecuencias por la imposición de la reforma laboral administrativa.

Caso especial es la represión ejercida contra el pueblo oaxaqueño y los compañeros de la Sección XXII.

En este primer acercamiento, definimos establecer mesas de trabajo para discutir la agenda arriba planteada y revisar las respuestas de la Secretaría de Gobernación, el próximo lunes a las 18:00 horas, en una segunda sesión.

La valoración unitaria de la Comisión Nacional Única de Negociación es que, a pesar de haber logrado la interlocución bilateral, -situación relevante-, aún no entramos a la etapa de acuerdos concretos a nuestras demandas, por lo que no modificaremos nuestro plan de acción y no cambiaremos la ruta de acumulación de fuerzas al interior de la CNTE, y con nuestros hermanos de las organizaciones sociales, académicos, intelectuales y todos aquellos que estén dispuestos a luchar por la defensa de la educación pública.”

 (Comunicado de la CNTE, 23 de junio 2016. Subrayado nuestro).

No obstante la posición definida por la CNTE, los dirigentes de la S22 saben que deben acordar tres o cuatro demandas que, aunque no se resuelvan las demás, permitan una retirada táctica para evitar el desgaste. Si el objetivo es radicalizar el movimiento, la táctica anterior no interesa; pero, ¿Quién define el objetivo estratégico?

Hay dos instancias que permiten establecer la estrategia a seguir en momentos críticos: el proceso de consulta a las bases, una especie de plebiscito, y la Asamblea Estatal. Hasta no tener una oferta importante de la SEGOB que implique desmovilizar al Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO), la consulta a las bases no es necesaria, por lo que será la Asamblea Estatal quien tome las decisiones.

De entrada, las demandas generales están establecidas y dependiendo del tipo de respuesta del gobierno federal, se pondrá a consideración de la Asamblea Estatal, para ser calificada en una escala de “Aceptables o Nulas” y “Satisfactorias o Insuficientes”. De la combinación de la calificación en esas dos escalas, dependerá el nivel de movilización y radicalización del magisterio y sus aliados.

La Asamblea Estatal está compuesta de 860 delegados que representan a las distintas delegaciones y centros de trabajo de los servicios educativos del Nuevo IEEPO, mismos que son los organismos base del sindicato. Sólo unos pocos delegados de la Asamblea Estatal pertenecen a algunos de los grupos políticos (en el lenguaje de los maestros : ”expresiones”, “esfuerzos”, etc.) que operan al interior del sindicato.

Pocas de las “expresiones” son estables, por lo general desaparecen o se fusionan con otros “esfuerzo”. Las más estables son: Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), Coordinadora Democrática del Magisterio de Oaxaca (CODEMO), Liga Clasista, Sangre Nueva, Praxis la Multilateral y el Grupo Magisterial Revolucionario, por mencionar a algunos. Actualmente muchas de las expresiones están desarticuladas y tienen problemas internos.

Estos grupos en ocasiones hacen alianzas provisionales entre sí (se coordinan), o aparecen combinaciones menos formales que son “esfuerzos” para sostener alguna posición política casi siempre de carácter táctico. Uno de esos “esfuerzos”, reunió elementos de diferentes grupos y fueron llamados los “Pozoleros”, mismos a quienes se vinculó con el entonces senador Eviel Pérez Magaña.

Estos grupos son muy activos en las movilizaciones, pues en parte de eso depende su prestigio. Algunos miembros de estos grupos son delegados a la Asamblea Estatal o tienen presencia en algún cargo sindical o instancia del movimiento. Una de esas instancias importantes es la Comisión Política o su versión ampliada.

La Comisión Política es la máxima dirección operativa táctica del MDTEO y está integrada por trece miembros que incluye al secretario general de la S22. En su versión ampliada, puede duplicar el número de sus integrantes. La Comisión Política hace las veces de comisión negociadora durante las movilizaciones o puede ser una comisión negociadora ampliada. Actualmente la comisión negociadora de la S22, está integrada a la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) de la CNTE, y acompañada por la llamada Comisión Nacional de Mediación y los “observadores” que son personajes como el padre Solalinde, Francisco Toledo, Hugo Aboites, Arturo Lona Reyes y otros.

En la Sección 22, la relación entre la Comisión Negociadora y la Asamblea Estatal siempre ha sido tensa, la razón de ese hecho es la desigual representación de los grupos políticos en la Comisión Política y/o Negociadora, en relación con la Asamblea Estatal; esta situación se trata de “equilibrar” con la consulta a las bases o en la propia Asamblea.

Los grupos minoritarios en la Comisión Política, buscan echar abajo la negociación de la Comisión desde la Asamblea Estatal y radicalizar al movimiento para obligar a que el gobierno también negocie con ellos. Por el contrario, si los grupos mayoritarios de la Comisión Política/ Negociadora, logran convencer a la mayoría de los delegados a que acepten los términos de la negociación que lograron, se anotan una victoria que los fortalece ante los demás grupos.

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Esto ha sido muy frecuente en la historia de la S22/MDTEO y de cierta manera, propició la revuelta del 2006. En la actual situación la competencia política entre los grupos, se acentuará por la proximidad de la elección de la dirigencia seccional en septiembre u octubre de este año. Con la aceptación del gobierno federal, es posible que se conjure la amenaza de una comisión ejecutiva nombrada por el SNTE.

Si los dirigentes de la Sección 22 se logran poner de acuerdo en cuáles deberán ser las demandas cuya respuesta permita un “repliegue táctico”, habrán sorteado el primer problema, pero eso dependerá de la dinámica de la comunicación de las representaciones de Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Guerrero y otras con menos peso, con los funcionarios del gobierno federal.

Las pláticas en lo oscurito y por separado, no tienen mucho que ver con los contenidos de los discursos que se pronuncian en la mesa formal de negociaciones; de modo que lo que se acuerda en lo “obscurito” y por separado, nunca lo saben ni siquiera los llamados “observadores”, ni la comisión mediadora ni nadie, solamente los involucrados. Por eso ayudaría mucho que las negociaciones oficiales fueran públicas y transmitidas por televisión, el que nada tiene que esconder, nada tiene que temer.

Esta opacidad es la que ha llevado a la Sección 22 a las llamadas comisiones ampliadas donde todos se vigilan entre sí. En el 2013 por ejemplo, se supo de “expresiones” que negociaron con operadores del SNTE para levantar el plantón en la ciudad de México. De este caso hago un análisis minucioso en mi trabajo “La toma de la ciudad de México”, que pueden consultar en: https://independent.academia.edu/SamaelHernandezRuiz .

La casi inevitable opacidad de las negociaciones, permite que los grupos “sub-representados” en la Comisión Política/Negociadora, promuevan rumores de traición y venta del movimiento. Muchas veces esos rumores no tienen sustento, como en 2004, cuando la Comisión Política encabezada por el recientemente nombrado secretario general, Profr. Enrique Rueda Pacheco, fue sistemáticamente “bateada” en la Asamblea Estatal.

El gobierno federal se va a encontrar con estas pugnas internas que impiden que se acepten propuestas muchas veces bien intencionadas y prácticamente únicas para resolver los planteamientos del sindicato sin salirse del marco de la ley. Lo grave del asunto, es que ahora, cada vez que la Asamblea Estatal endurece su actuar ahorca a Oaxaca, dejando a la población cada vez peor y más indefensa, mientras más se negocia.

En efecto, la táctica utilizada por la Sección 22 en esta ocasión es producto de su largo aprendizaje. En el 2006, se sitió la ciudad de Oaxaca y en el interior del estado hubo pocas asambleas comunitarias en acción de bloqueo. Ahora es diferente, la Sección 22 optó por emplear como puntos de ataque la ubicación de sus 37 sectores. Los sectores son divisiones territoriales que abarcan todo el estado de Oaxaca, son demarcaciones bien integradas, que facilitan la comunicación por vía terrestre entre las escuelas y las cabezas de sector. En algunas de esas 37 cabeceras se encuentran carreteras troncales que son verdaderas arterias que nutren la vida económica y social del estado de Oaxaca; si esas arterias se bloquean, Oaxaca colapsa.

La orden que ha dado la Asamblea Estatal, es que el bloqueo sea intermitente y no se deje pasar solo a los vehículos de las empresas transnacionales (¿?). Será muy difícil distinguir esos vehículos de otros y más aún evitar la radicalización de los contingentes que hacen el bloqueo en algunos lugares, donde el conflicto magisterial oculta otros de mayor explosividad.

Un problema que tiene hoy la Sección 22 y debería valorarlo, es cómo evitar que las organizaciones y comunidades aliadas se salgan de control y suceda lo del 2006, con peores consecuencias, porque ahora están estrangulando a todo el estado.

El otro asunto es cómo resolverán las contradicciones entre la Comisión Política (Negociadora) y la Asamblea Estatal que es una dinámica que los puede conducir a escenarios catastróficos por la cantidad de intereses políticos magisteriales y no magisteriales que hoy están en juego. ¿Cómo evitará la sección Oaxaca de la CNTE los acuerdos a trasmano de michoacanos (de lo cual ya hay experiencia), chiapanecos, guerrerenses o cualquier otro estado?

Por su parte, el gobierno federal pisa terreno minado, pues si la S22 y la CNTE lidian hoy con sus propios demonios, los del gobierno federal tienen los cuernos más grandes y afilados. La guerra por la candidatura presidencial es motivo suficiente para que altos funcionarios se pongan obstáculos entre ellos en vez de colaborar; pero las complejidades al interior de la Sección 22, si no se conocen y entienden bien, pasará lo que le pasó al gobernador Ulises Ruiz Ortiz en el 2006; que para cuando lo entendió ya habían desatado el infierno.

El SNTE entra en esta compleja ecuación como una entidad subordinada. Hoy no recibe favores especiales del gobierno, paga a sus comisionados con los recursos de sus cuotas y muchos en varios estados ya les han desertado. No es descabellado pensar que el fracaso del PRI en este 2016 se deba a que su brazo electoral, el SNTE, no pudo operar en las mismas condiciones. ¿Lo reactivarán?

Por lo pronto, las demandas que lleva la Sección 22 a la mesa incluyen la renuncia del gobernador Gabino Cué, del secretario de educación Aurelio Nuño y del director del IEEPO Moisés Robles. Por cierto, ¿y la SEP? Bien, gracias.

 

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