Socialité y frivolité, la prioridad

POLÍTICA DE SUMA CERO

Luego del paso lamentable del mal llamado gobierno de la alternancia encabezado por GABINO CUÉ, la apuesta democrática fue por ALEJANDRO MURAT. Y ganó en buena lid. Un político joven, con formación académica sólida y experiencia administrativa, más o menos fogueado. Inició su periplo bogando contra corriente, en un mar encrespado de vicios y deudas; con un erario público desfondado y un abultado catálogo de pendientes. La culpa la tenía el de atrás y muchos lo justificamos. Durante el primer año la parálisis en la obra pública, la solución de la problemática social y otros, se vieron obstaculizados no sólo por la pobreza del erario, sino por las tragedias que se abatieron sobre el estado: sequía, tormentas, sismos y hasta heladas. Hasta ahí había justificación. A medias, si se quiere.

Sin embargo, a menos de un mes de concluir su segundo año de gobierno y a días de entregar –o leer- su II Informe, el estado sigue en las mismas: un rezago brutal en las tareas de reconstrucción; desorden administrativo; falta de obra pública; mucha opacidad y nula transparencia; ingobernabilidad lacerante; inseguridad y alta criminalidad; ausencia total de políticas acordes al Plan Estatal de Desarrollo, que es un simple membrete; nula política social; un gabinete cojo –con cuatro secretarías sin titular- y, sobre todo, una pésima imagen de su gobierno. MURAT HINOJOSA se ha ido desdorando en el imaginario colectivo. La idea de ausencia de la realidad del estado que gobierna, es más que evidente. El turismo cultural o en busca de inversiones ha sido el quid del actual régimen.

Oaxaca se puede ir desmoronando o pulverizando física, social o políticamente, ante un régimen cuya prioridad parecen ser la socialité y la frivolité. Bodas, bautizos, velas, guelaguetzas, etc. La aparatosa comitiva que acudió al montaje del Altar de Muertos, en el American Museum of Natural History (AMNH), en Nueva York, muestra una vez más que la gobernanza y la seguridad bien se pueden ir al carajo; que la protesta social puede ser apaciguada con cualquier minucia y que el presupuesto público puede hacer agua, mientras los amigos se la pasen “súper”. Ha transcurrido ya un tercio de su gobierno, pero el joven político MURAT HINOJOSA sigue en la luna, flotando, planeando, elucubrando sobre la supervivencia de la cofradía que lo ha copado. De no remontar los pendientes y darle una imagen diferente a su gobierno, con apoyo o arropado por AMLO o sus operadores, como RICARDO MONREAL y compañía, este régimen podría ser considerado en breve, un gobierno fallido. Al tiempo. (JPA)

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