Septiembre 7 y 19: La historia será otra

 

Oportunistas siempre los ha habido; buitres de la tragedia también. Desde el 7 de septiembre pasado y el remate del 19, en Oaxaca se empezó a escribir otra historia: el largo y sinuoso camino de la reconstrucción. En plena crisis humanitaria a raíz de la devastación en el Istmo, la Sierra Sur, los Mixes, la Mixteca e incluso los Valles Centrales, hay quienes insisten en seguir con sus prácticas perniciosas del bloqueo y del chantaje. El brazo golpeador de la Sección 22 y de los dirigentes ELOY LÓPEZ HERNÁDEZ y GENARO MARTÍNEZ MORALES, los vándalos y normalistas afiliados a la CENEO, han seguido atracando en las casetas de Huitzo, Coixtlahuaca e Ixtepec.

Los seguidores de FLAVIO SOSA y su organización COMUNA, al igual que los del Frente Popular Revolucionario (FPR), que manejan a placer GERMÁN MENDOZA NUBE y MACARIO OTALO PADILLA, avecindados en las colonias que rodean el tiradero municipal, han  vuelto de nueva cuenta a la carga, En efecto, poco más de cien colonos de la Agencia Vicente Guerrero, las colonias “Zapoteca”, Olimpo, Campo Real, González Guardado y Valle Dorado, encabezados por un sujeto de nombre REY FRANCISCO VALENCIA FARÍAS, bloquearon ayer, de nueva cuenta, el basurero municipal, con el peregrino argumento de que el gobernador ALEJANDRO MURAT no ha cumplido con la minuta que firmó.

¿Acaso no han entendido que la prioridad es otra? Los citadinos y vecinos de los 21 municipios conurbados que han padecido a menudo la presión de estas lacras sociales, exigen al gobierno que ya se tomen acciones de fuerza en contra de quienes han azuzado a los paracaidistas que de manera ilegal se apropiaron de esos predios y, que han ocupado el tema del basurero municipal como eje del chantaje, sin que el gobierno ceda un ápice en lo que representa una afrenta social. El gobierno de MURAT HINOJOSA y el pueblo de Oaxaca no pueden estarse distrayendo en satisfacer las ambiciones de grupúsculos, verdaderos buitres que sólo buscan su conveniencia. Que el gobierno no les otorgue un peso más; tampoco concesiones, dádivas, prebendas, mucho menos recursos hoy tan necesarios para la reconstrucción.

Sólo los estúpidos, torpes y obtusos no han entendido la dimensión de la tragedia humanitaria que se ha volcado sobre miles y miles de oaxaqueños que han perdido su patrimonio y hasta la vida. Hace falta ya la participación de la sociedad civil organizada para exhibir a estos vividores y parásitos del erario público. Ni un peso para ellos. (JPA)

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