Sección 22, carga la muerte de estudiante

Quien desconoce los métodos usuales de las novatadas y el adoctrinamiento en las Escuelas Normal Rurales del país, como la “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, Guerrero o “Vanguardia”, para señoritas, en Tamazulapan del Progreso, Oaxaca, por poner sólo dos ejemplos, obviamente no lo entiende. Luego de una criminal negligencia tanto del director como del Consejo Estudiatil de esta última, falleció la alumna de nuevo ingreso: LIZBETH NOHEMÍ ESCALANTE PÉREZ, originaria de Mazapa de Madero, Chiapas, de apenas 18 años de edad.

Según el certificado de defunción Núm. 17-043285, expedido ayer por el Oficial del Registro Civil en Huajuapan de León, SERGIO HORACIO ROJAS, la joven falleció por: “choque neorogénico, síndrome de hipertensión endocraneana y hemorragia forenquimatosa frontal derecha”. En otros términos médicos el diagnóstico era por “aneurisma cerebral”. Desde hace días la estudiante ESCALANTE PÉREZ, según sus mismas compañeras, se había sentido mal. Sin embargo, luego de los rigurosos métodos del Consejo Estudiantil y de la negativa de la planta docente, manejada por la Sección 22, a aceptar médico para el internado, a la víctima se le impidió la salida.

Fue hasta la tarde/noche del miércoles cuando fue trasladada al Hospital de la Secretaría de Salud en Huajuapan, en donde falleció ayer, a las 4:15 de la madrugada, certificando su defunción el doctor ENRIQUE BADILLO LÓPEZ. Es decir, cuando la dirigencia del Cártel-22, encabezada por ELOY LÓPEZ HERNÁNDEZ, festinaba el informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, sobre los hechos de Nochixtlán, el 19 de junio de 2016, en donde los violentos maestros radicales, salen limpios y sin mácula, una de las víctimas del radicalismo incubado en esos semilleros de falsos revolucionarios, que son las Normales Rurales, encontraba la muerte y no por negligencia médica ni por responsabilidad del gobierno, eterno culpable en sus consignas, sino por la cerrazón de estos fanáticos para aceptar el médico que en su momento envió el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).

La joven ESCALANTE PÉREZ, sin duda fue presionada para participar en las movilizaciones –obligada para las novatas- y la toma de casetas de cobro. Es evidente que el problema de salud de la víctima no era nuevo, pero pudo haberse exacerbado ante los mecanismos que adoptan los Comités Estudiantiles, echando por delante en sus movilizaciones a las de nuevo ingreso. Son las reglas de la guerrilla y de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), matriz de estos comités radicales. (JPA)

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