Salud y seguridad: los hoyos negros

DE PARADOJAS Y UTOPÍAS

RAÚL NATHÁN PÉREZ

1.- Salud: el boquete financiero

La crisis en el sector salud no es nueva. Viene de tiempo atrás. Obras inconclusas y en obra negra, es sólo una vertiente. Echar la cinta atrás ya no es justificación. El quid de la problemática hay que encontrarla en el boquete financiero, la nómina, la corrupción y los vicios, aún vigentes. La voracidad sindical no tiene límite. En efecto, ha sido como una pila de agua bendita, que ha salpicado sangre. Hay que recordar la ejecución –tortura de por medio- de Rafael Pérez-Gavilán. Se dice que había descubierto la hebra de los negocios turbios. Y es que durante el gobierno de Gabino Cué los Servicios de Salud (SSO) fueron materialmente saqueados. Una vena de oro para vivales y corruptos que se embolsaron miles de millones. Venta de medicinas, equipo e insumos, manejados por operadores tranzas. Para las ratas que se movieron en el entorno de Germán Tenorio, el ex titular hoy privado de la libertad, éste fue un ingenuo párvulo. Los verdaderos corruptos gozan de impunidad y de los millones mal habidos.

2.- De mal en peor

A principios de diciembre de 2016, el gobernador Alejandro Murat encontró un sector salud quebrado, esquilmado, vaciado. Ni medicinas, ni insumos, ni orden administrativo, sino una total anarquía. Los vicios, el tráfico de influencias, la corrupción a tambor batiente. Ante un escenario sin remedio aparente, los tres primeros titulares fueron efímeros, sin tiempo para encontrar el hilo de la crisis: Gabriela Velásquez, Celestino Alonso y Juan Díaz Pimentel. El cuarto, Donato Casas Escamilla, aún se mantiene, pero con la crisis exacerbada. Una nómina inflada que habría pasado de 17 a 20 mil trabajadores, incluyendo, obviamente, aviadores. El hoyo financiero ha crecido. El mismo gobernador propuso plantearle al presidente AMLO, durante su última visita, reestructurar una deuda sencillamente impagable. Más aún, se habla de observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), por más de 1 mil 300 millones de pesos. Es decir, vamos de mal en peor. La debacle financiera, mayor que la del inicio del sexenio. Urge pues, un reordenamiento del sector. La reestructuración de una deuda que al final de este sexenio podría rayar los 20 mil millones.

3.- El mito de la entidad segura

El catálogo de homicidios dolosos va in crescendo. Sólo el sábado 28 de julio, sujetos armados se quebraron a siete en Santo Domingo Petapa. Es un caso inédito de multi-homicidio. En menos de 24 horas se contabilizaron más de diez crímenes. No somos pues una entidad segura. En descargo, las autoridades afirman que Oaxaca no es la excepción. Que a nivel nacional la inseguridad permea. Es cierto. Pero eso no es justificación. Aquí la inseguridad se ha dejado crecer. El paso desafortunado de ciertos funcionarios, José Raymundo Tuñón, por ejemplo, ha contribuido a dicho escenario. Ni labores de prevención ni de contención. Escándalos nomás. El ejecutivo se tardó mucho en relevarlo. Se dice que era un burócrata. Entregó malas cuentas. En las regiones ni lo conocían. Si acudía a alguna de ellas era sólo para la foto. Hoy, el índice de criminalidad está sin control. El que era jefe de la tríada, el teniente de Navío, José Manuel Vera, atendiendo cosas –el transporte- que no son de su competencia. ¿Resultado? En seguridad estamos de la fregada.

Ciertas fuentes revelan que a la llegada del nuevo titular de la Secretaría de Seguridad (SSPO), Raúl Ernesto Salcedo, se encontró con muchas sorpresas. La frivolidad permeaba en la dependencia. Cuentas poco claras. Desánimo e indisciplina en las corporaciones. Un desfile de caras bonitas y cuerpos voluptuosos. La visión de la seguridad ciudadana desde la perspectiva sensual. El desafío pues, no es poca cosa. El ejecutivo estatal ha reiterado el compromiso de su gobierno con la seguridad. Ha quedado demostrado –al menos aquí- que los mandos castrenses no son los idóneos para tareas de seguridad. El mal está hecho. Más de 400 ejecuciones en lo que va del año, no es síntoma de una entidad segura, sino de serios problemas de criminalidad. Un obstáculo para la gobernabilidad y las inversiones. A casi la mitad de la administración de AMH, o las cosas mejoran o estaremos en los parámetros de las entidades más inseguras del país.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— Un comentario: o el Comité de Autenticidad se renueva a la brevedad o nuestros Lunes del Cerro –ahora conocidos como Guelaguetza- serán sólo un remedo de lo que fueron antaño. La tradición son bailes, danzas, no bautizos, bodas y mayordomías. Debe prevalecer lo indígena, los valores de nuestros pueblos originarios y mestizos, no “Las Bodas de Luis Alonso” o “Los Churumbeles de España”; ni sones jarochos ni remedos de reggaetón. ¿Cuál autenticidad?

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