Resurrección: Mitos y paradigmas

DE PARADOJAS Y UTOPÍAS

RAÚL NATHÁN PÉREZ

1.- Entre la realidad y la ficción

El oaxaqueño es como aquel mexicano que describía Octavio Paz en una de sus mejores obras, “El laberinto de la soledad”: Un ser en perpetua oscilación. Va de la realidad a la ficción o viceversa. Siempre inerme ante quien le quiera ver la cara. Se ha acostumbrado a vivir entre máscaras y simulación. Entre estadísticas y mediciones que parecen no tener nada que ver con la cruda y lacerante realidad, sino con un lejano bienestar. En el trimestre julio-septiembre de 2018, según el INEGI, Oaxaca registró un crecimiento económico del 4.8%, superando a la CDMX e incluso a estados como Nuevo León, Yucatán y Aguascalientes. Durante 2018, dice la misma fuente, el crecimiento industrial de la entidad alcanzó un crecimiento de 11.15%, el segundo a nivel nacional. Cuatro veces superior al de Nuevo León y Jalisco. Sin embargo, no hemos podido abatir los índices de pobreza, marginación y rezago. Cerca de un tercio de la población vive en pobreza extrema. Esto, obviamente, no se publicita.

2.- Una Resurrección lejana

El comercio en la capital oaxaqueña no ha podido recuperarse desde el 2006. El cierre de negocios ha ido creciendo. El Centro Histórico sobrevive de milagro. Hay escasez de circulante. Perdón por mi pesimismo. ¿Se puede hablar de crecimiento industrial en el Istmo? Es posible. Las empresas que generan energía eólica han representado grandes inversiones. Pero, ¿la refinería Antonio Dovalí Jaime de PEMEX, que trabaja al menos del 50% de su capacidad? ¿Podemos imaginar siquiera el crecimiento industrial en ese matadero cotidiano que es la Cuenca del Papaloapan? Si alguien quiso invertir algún día, tengan la certeza de que salió por patas. La inseguridad ha golpeado con dureza la línea de flotación de la economía. La industria de la construcción local, por ejemplo, refleja desde el régimen de Gabino Cué, una de sus crisis más notables. Ojalá que se reactive con las súper carreteras a la Costa y al Istmo. Aunque lo dudo. La tendencia es beneficiar a empresas foráneas.

3.- El turismo, la panacea

Los expertos en la industria sin chimeneas, el turismo, consideran a Oaxaca como una entidad completa. Tiene de todo. Playas, sitios prehispánicos, arquitectura colonial, gastronomía, artesanías, etc. Cuenta con al menos tres destinos muy socorridos por el turismo nacional y extranjero: Oaxaca, Huatulco y Puerto Escondido. Sin embargo, el turismo es de paso en la primera y de temporada en los otros. Registra niveles de ocupación modestos. Y una derrama económica magra. A diferencia de otros destinos: La Riviera Maya, Puerto Vallarta, Los Cabos, Ixtapa y otros, aquí vamos empujando la carreta. La escasez presupuestal –y más ahora- ha impactado las tareas de promoción. De las numerosas comitivas a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) en España o la Feria de Turismo ITB, de Berlín, ya ni sus luces. Apenas alcanza para la Feria de Acapulco. Nada se ha sabido tampoco de las millonarias inversiones de la cadena “Ríu” u otras, en hoteles de Huatulco. Es decir, por ganas no paramos, pero estamos lejos de ser una potencia en dicho rubro.

4.- Y la cacareada seguridad

La pax oaxaqueña es la pax de los sepulcros. Una doble ejecución a dos cuadras de donde se lleva un acto oficial, presidido por el gobernador en Juchitán; el hallazgo de tres cuerpos descuartizados flotando en la Presa “Miguel Alemán”; tres ejecutados en Jalapa de Díaz; tres más en Juxtlahuaca y cuatro en Reyes, Etla, entre otros muchos, sólo en la primera quincena de abril, no es síntoma de una entidad segura. Ni la Semana Santa ha estado exenta de homicidios y feminicidos. Quienes tienen a su cargo la delicada tarea de la seguridad ciudadana, le ganan el oído a Alejandro Murat con mitos y simulación. No reconocer el mapa criminal e insistir en negar la realidad cruda y lacerante que vivimos es, simplemente, obstinación o ceguera. El ejecutivo estatal debe constatar los informes, las estadísticas y mediciones, pero también confrontarlos con la pobreza, el rezago, el malestar y el temor ciudadanos.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— El memorándum que el presidente Andrés Manuel López Obrador, envió a los titulares de la SEGOB, SEP y SHyCP, tiene aristas que habrá que leer entre líneas: 1) En un desafío autoritario que vulnera la división de poderes; 2) No es el uso del derecho de veto, sino una disposición meta-constitucional. Algo hay rescatable: 3) Para la discusión y formulación de la nueva Reforma Educativa, la interlocución no sólo será con la CNTE, sino “con los maestros, padres de familia y sociedad en general” y 4) El Estado, no cede al manejo de plazas y nómina. Lo asume como algo irrenunciable. Más claro ni el agua. Obvio, acostumbrada a todo o nada, la dupla CNTE/Cártel 22, ya se paró de pestañas.

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