¿Reajustes post-sismos?

Aunque hay quienes reconocen que el gabinete de ALEJANDRO MURAT ya necesita una buena sacudida, los cambios ficticios como el de MARTHA ALICIA ESCAMILLA, ex directora del Registro Civil, dicen lo contrario. Se privilegia la ineficiencia, la corrupción y la veleidad. Resulta una bofetada a la ciudadanía que después de los escándalos, recomendaciones de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) y fricciones con los empleados de base, ahora la envían como Subsecretaria de Inclusión Social en la Secretaría de Desarrollo Social y Humano (SEDESOH), en los dominios de RAÚL BOLAÑOS CACHO CUÉ, y en el mismo puesto que –se dice- ocupó SALOMÉ MARTÍNEZ SALAZAR, que hace al menos dos meses renunció al cargo.

¿Ello implica que se cayó para arriba? Es posible. Lo cierto es que los escándalos y actos de mal juicio de algunos de sus funcionarios de primero, segundo o tercer nivel, están afectando la tarea del mismo gobernador MURAT HINOJOSA. Porque hay algo en lo que muchos coincidimos: no hay duda que el ejecutivo le ha puesto ganas, pero algunos de sus colaboradores parecen haber venido de vacaciones. Recién se sentían los efectos mortales del sismo del 7 de septiembre, cuando cayó el ex titular de la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPCO), AMANDO DEMETRIO BOHÓRQUEZ REYES. La verdad es que jamás tuvo la menor idea del puesto que le habían otorgado, ni se le conocía oficio alguno que lo vinculara al mismo.

En el imaginario colectivo se advierte que el gobernador debe hacer ajustes en su equipo y eliminar a quienes no hayan funcionado. Pero no premiarlos como el caso de ESCAMILLA LEÓN. Las labores de emergencia ha sido una prueba para algunos. Hubo quienes llegaron tarde a la zona, sólo para tomarse la foto. A otros más les ha valido. ¿O cómo interpretar que en plena emergencia humanitaria PORFIRIO CHAGOYA VILLANUEVA ande de viaje, presuntamente con su secretaria, en Indonesia, en una reunión sobre conservación de bosques y temas del clima? MURAT HINOJOSA debe evaluar ya, antes de su Primer Informe, quién o quiénes le han dado resultados y aquellos que le han fallado deben irse a su casa. Así de simple y sin tantos aspavientos.

Existen graves vacíos, inexperiencia, novatez y poca diligencia en algunos de los cargos entregados a yupies, que no tienen ni remota idea, ni siquiera saben lo que es el quehacer público. A diez meses de aprendizaje, ya urge reencausar el camino de la administración y de gobierno. (JPA)

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