PRI: La entelequia sobrevive

DE PARADOJAS Y UTOPÍAS

RAÚL NATHÁN PÉREZ

1.- Una introducción necesaria

Hace 90 años, un 4 de marzo de 1929, la Revolución Mexicana parió un engendro. Una especie de onagro o Tyrannosaurusrex, forjado en los estertores de la lucha armada y los vientos de civilidad. Nació el PNR, luego devenido PRM y finalmente PRI. Un ente del Parque Jurásico y hoy, un dinosaurio herido de muerte desde el 2000; revivido en 2012 y hecho añicos en julio de 2018. Humillado, vapuleado, abatido. Durante 76 años de hegemonía, el Estado Mexicano era capital, trabajo y partido. Octavio Paz lo describió en 1978 en “El Ogro Filantrópico”: “El Estado –escribió- pertenece a una doble burocracia: la tecnocracia administrativa y la casta política… que pervive entre la rivalidad y la complicidad; las alianzas y las rupturas”. Partido/Estado eran uno y el mismo. La vida privada incrustada en la vida pública. “De los ministros a los ujieres y de los magistrados y senadores a los sirvientes, formaban una gran familia política” (Escritos políticos, Seix Barral, México, 2001, pp. 156-157).

Los hijos de la Revolución formaron una casta política cerrada, patrimonialista, inaccesible, vertical y mafiosa, heredada de padres a hijos; de hijos a nietos y así ad perpetuam. La ronda generacional era impresionante: sólo los de casa. Cualquier resistencia a la línea ordenada por el centro era un suicidio. “La indiscutible disciplina partidaria y el acatamiento incondicional a las órdenes del jefe del partido: el presidente de la República”. (Héctor Aguilar Camín/Lorenzo Meyer, A la sombra de la Revolución Mexicana, Cal y Arena, México, 1995, p. 128).

Sobre esta casta se inventaron términos que hoy forman parte del lenguaje político: “madruguete”, “cargada”, “tapado”. Proclives a lakakistocracia o el gobierno de los peores, abrieron cancha para que el narco cuasi cogobernara. Cacicazgos y compadrazgos; mecenazgos y clientelismo. La corrupción, tráfico de influencias y conflicto de intereses, a tambor batiente. Compañeros de sector y de partido. La dictadura perfecta como la definió Mario Vargas Llosa. Pero como el Imperio de Bizancio, el PRI cayó estrepitosamente. En los pasados comicios, sólo obtuvo 9 millones de votos; mantiene 12 gubernaturas de 32; 47 diputados federales de 500; 14 senadores de 128; 500 presidentes municipales de 2011 y 184 diputaciones locales de 1023. Está pues en la lona. Enactus mortis.

2.- La rebatinga por el fiambre

Desde el 2010, luego de la derrota de Eviel Pérez Magaña por Gabino Cué, el PRI ha vivido entre vendettas y ajustes de cuentas. Sería largo enumerar los episodios en que han estado involucradas corrientes afines a los ex gobernadores. La mazorca se ha ido desgranando, entre desplazados, segregados, resentidos, enconados, vueltos al redil y trapecistas. La venta de candidaturas ha sido uno de los peores agravios a la militancia. El partido devenido negocio, lo convirtió en un ente enfermo, acartonado, necrosado. La podredumbre afloraba en cada convención, cada asamblea, cada imposición. La muestra es evidente: pocos, muy pocos han respondido a la convocatoria de afiliación, que ha lanzado el presidente del CDE, Jorge González Ilescas. La militancia anda “como la muerte en los infiernos”, sin encontrar paz o acomodo. Menos las encontrarán con quien encargaron las tareas de afiliación: el diputado local Gustavo Díaz Sánchez, a) El Gato, de oficios poco recomendables.

El ex gobernador Ulises Ruiz intenta revivir el fiambre, pero lo persigue un mal fario. No es la carta fuerte. Algunos de sus leales han hecho votos por Ivonne Ortega, ex gobernadora de Yucatán, aspirante a sustituir a Claudia Ruiz Massieu. El priismo leal a Alejandro Murat ya tiene candidato: el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, con más posibilidades que Miguel Ángel Osorio Chong, José Narro y demás, aunque el fantasma de Peña Nieto sigue creando un ambiente de podredumbre y sopor. Partido vertical y autoritario; cerrado e inaccesible en sus tiempos de gloria, quiere revivir el pasado que ya se ha ido. Dos frases lo ubican a la perfección. Una, la sobada definición de Carlos Fuentes: “asemeja una gallina sin cabeza en un cerco de nopales”. La otra, una frase de mi tierra natal: “sólo le queda lo que a la mula buena: el pedo y el relincho”.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

En el tema de los normalistas afiliados a la CENEO, se advierte algo más que manipuleo: el insano propósito de desestabilizar al gobierno de Alejandro Murat y convertir a Oaxaca en un nuevo Michoacán. Cerrazón y falso radicalismo; fanatismo y torpeza, se han privilegiado en este movimiento de los vándalos y encapuchados.

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