De paradojas y utopías 

Política sin atributos

“Tez de santo, que jamás ha visto la luz fuera de la iglesia”
Carlos Fuentes, La campaña, FCE, México, 1991

1).- El síndrome futurista

Cada proceso electoral; cada transición, aflora en nuestro entorno la bajeza de la política. Un futurismo enfermizo aderezado con traiciones y falta de principios. La tránsfuga y el pragmatismo pernicioso flotan como la podredumbre en cañería. “En nuestro tiempo -dijo Hannah Arendt- si se quiere hablar sobre política, debe empezarse por los prejuicios que albergamos contra ella”. (La promesa de la política, Paidós, México, 2018, p. 134). Y tenía razón la discípula de Heidegger. Sin embargo, por lo que hemos visto en estos días, para llegar al poder, no importa si se entra por la puerta grande o por la de servicio. O por la puerta trasera de la Historia. Oaxaca asemeja el cuento “La Calavera” de Camilo Castelo Branco: “para hacer una crónica oscura donde vivo, en poco tiempo puedo sacar provecho estético, plástico, artístico, (pero en política) no sé si cúbico, anómalo o híbrido”. (Cuentos portugueses, Gadir, Madrid, 2013). Aquí, más que en otra parte, nos distingue la política rastacuero, servil, oportunista.

2).- Los medios y los fines

Hay en nuestro medio quienes incursionan sin experiencia. Asumen la política casi como si les llegara por derecho de sangre. Por legado o herencia. En “Amor líquido”, Zymunt Bauman (FCE, México, 2028), ejemplifica con Ulrich, el personaje de la novela “El hombre sin atributos” de Robert Musil. La falta de habilidades personales -dice- lleva a algunos a querer labrarse futuro, sin ética y sin principios. Olvidan que “el territorio de la moral, que es el reino del hacer y de la acción, está delimitado por el ser, el poder, el querer y el deber…”. (J. A. Marina, Ética para náufragos, Anagrama, Barcelona, 2002, p. 49). En la ansiedad que genera pervivir de la política sin asumir compromisos con la sociedad o su entorno, prevalece la idea de vivir en el mundo de los intereses y no en el mundo de los principios. Nuestra política local es como la Babilonia, de bajas morales y altos alquileres.

3).- Política despojada de cinismo

Aún no transcurre la jornada electoral de junio y hay quienes han hecho del 2022 su sueño y su vigilia; la noche mezcalera y la resaca. Van aprisa. Se quieren echar el mar a buches o apagar un incendio forestal a flatulencias. Y es que como decía R. W. Emerson: “cuando se patina sobre hielo fino la salvación es la velocidad”. Y es la celeridad lo que les hace cometer torpezas. “Si gobernar provincias y legiones/ambicioso pretendes ¡oh, Licino!/procura que el favor y el desatino/no aseguren de infames tus acciones”, sentenció Quevedo en un soneto. (Antología poética, RBA Editores, Barcelona, 1994, p. 32). Hay un pasaje atribuido a Necker, el primer ministro de Luis XVI y padre de Germaine de Stäel que, apasionado por la política de los Estados Generales en la Francia de 1789, sostuvo: “los mecanismos del poder no tienen ni misterio ni retórica. Se dispone de lo que se puede para comprar o de quien se puede comprar…”. (J. A. Marina, Los sueños de la razón, Anagrama, Barcelona, 2006, p. 55).

4).- Ni convicciones ni congruencia

En la realpolitik de este mundillo oaxaqueño, “la pesadilla es la única forma de lucidez”, como decía E. M. Cioran en “Silogismos de la amargura” (Tusquets, Barcelona, 2002). O más llano: para entenderla y defenderla hay que estar loco o borracho. Hace unas semanas calificamos este proceso electoral como un galimatías. Y el entorno nacional es algo peor: es una zahúrda pestilente e inmunda. Amiguismo, compadrazgos, nepotismo, servilismo y una burda corrupción en la definición de las candidaturas y en el quehacer legislativo, excesos, cinismo, servilismo, protagonismo. Política decadente; política sin atributos.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— Como estaba previsto, en medio del escándalo de pederastia de diputados, de tocamientos a candidatas y otras, la bancada de Morena en San Lázaro consumó el golpe al Poder Judicial. Ahora sí, parafraseando a Mirabeau frente a María Antonieta, nuestro senador puede decirle a AMLO: “señor presidente, su república autoritaria está a salvo”.

— Mi reconocimiento a Martín Vásquez, quien nos ha obsequiado, en versión electrónica, su nuevo libro: “Un año con Covid-19”, que verá la luz en breve, en su versión impresa. El texto recoge su visión de la enfermedad, a lo largo de un año de colaboraciones periodísticas, desde el punto de vista de la medicina, pero, sobre todo desde la perspectiva de la reflexión sobre un mal que ha desvastado a México, al mundo y a Oaxaca. ¡Enhorabuena!

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