Patrimonio cultural en peligro

Se han iniciado las labores de reconstrucción. Durante su cuarta visita al Istmo de Tehuantepec, el presidente ENRIQUE PEÑA NIETO, acompañado del gobernador ALEJANDRO MURAT, entregaron tarjetas de BANSEFI, en donde los damnificados que perdieron en la totalidad sus viviendas, podrán de disponer de 120 mil pesos. A los que sólo tienen daños parciales, sólo les tocan 15 mil pesos. Sin embargo, los afectados van más allá de los sismos del 7 y 23 de septiembre. Hasta el momento se registran 22 decesos por las lluvias, desde que empezó la temporada de huracanes y tormentas tropicales, con “Beatriz”, “Calvin”, “Katia” y ahora “Ramón”.

La red carretera está totalmente colapsada. Ningún presupuesto alcanzará para corregir los daños. El director de Caminos y Aeropistas de Oaxaca (CAO), DAVID MAYRÉN CARRASCO, desde que inició la contingencia con la tormenta tropical “Beatriz”, estimó los daños en cerca de 2 mil 500 millones de pesos. Con certeza las afectaciones registradas hasta hoy, deben duplicar dicha cifra. Imposible pues hacerle frente a esta devastación, cuando lo que está enfrente es volver a la normalidad en la zona istmeña particularmente, en donde, en efecto, se ha volcado la ayuda humanitaria.

Otro rubro es nuestro patrimonio cultural. Sólo en la capital oaxaqueña hay una decena de templos dañados, sin contar con algunos monumentos en el Istmo, de los mil 500 inmuebles históricos que se registran a nivel nacional. La Secretaria de las Culturas y Artes, ANA ISABEL VÁSQUEZ COLMENARES, fue comisionada en la Mixteca, región que recibió los latigazos del sismo de 7.1 grados, que golpeó el centro del país, el 19 de septiembre, justo cuando se cumplían 32 años del sismo devastador y mortal de 1985. Y si bien el gobierno federal cuenta con un presupuesto para la reconstrucción, es evidente que no será suficiente para aliviar todos los daños que afectaron ese rubro: nuestra riqueza monumental e histórica.

El gobierno de MURAT HINOJOSA tiene que echar a volar la imaginación para conseguir mecenas que nos ayuden en las tareas de reconstrucción de dicho patrimonio arquitectónico. Dos de nuestros mecenas más reconocidos han estado ya en las tareas humanitarias: el maestro FRANCISCO TOLEDO y el banquero ALFREDO HARP, que en estricto sentido no son los únicos. Hay que buscar en un universo de fundaciones, grupos empresariales y personas altruistas, la adopción de cada uno de nuestros monumentos, incluyendo Monte Albán que, con siglos de historia, también resultó afectado por los siniestros. (JPA)

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