Politica de suma cero 

La Guelaguetza, bajo amenaza

POLÍTICA DE SUMA CERO

Tenían que ser los hermanitos LUIS VILLASECA, los jóvenes delincuentes que regentean el Sindicato Libertad, los que tuvieron que poner al pueblo de rodillas y recibir las maldiciones del turismo, el sábado 22 de julio, al mandar a sus incondicionales a cerrar accesos carreteros a la capital y varias vialidades importantes. Antes de ello, hubo balaceras, unidades destruidas, enfrentamientos en distintos rumbos, en una disputa a muerte por las rutas y los negocios sucios que hay detrás del control del transporte.

En cierta ocasión, quien fuera en esta administración titular de la hoy extinta Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra), FRANCISCO GARCÍA LÓPEZ, reconoció que el tema del transporte es un serio asunto de gobernabilidad, pero es tan complejo que sólo hay que administrarlo, porque no se va a resolver. Está muy intrincado y hay demasiados intereses para darle solución. Y no le hacía falta razón. Incluso delincuentes declarados como FRANCISCO MARTÍNEZ SÁNCHEZ, a) Pancho Mugres, hoy prófugo, golpean la mesa y amenazan al gobierno para cumplirles sus caprichos.

Pues el vástago de éste y sus seguidores continuaron amenazando con realizar una movilización ayer por la mañana, con el insano propósito de boicotear La Guelaguetza. Lo que ha calado hondo en el imaginario colectivo de los oaxaqueños, es que ni por asomo, el gobierno de ALEJANDRO MURAT, dispone el restablecimiento del orden, la aplicación de la ley y la vigencia del Estado de Derecho. Es pues la impunidad de unos y el miedo de otros, lo que mantiene a la ciudadanía –y hoy al turismo- a merced de turbas de delincuentes del orden común, disfrazados de dirigentes del transporte.

Es impresionante la pasividad de la Secretaría General de Gobierno y de su titular, HÉCTOR ANUAR MAFUD, para darle una solución de fuerza a esta permanente amenaza, porque además, no cuenta con el apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública y de su titular, el capitán de Fragata, JOSÉ RAYMUNDO TUÑÓN JÁUREGUI, que siguiendo a pie juntillas las instrucciones de su jefe –aunque subordinado en la Marina- el teniente de Navío, JOSÉ MANUEL VERA SALINAS, no quiere de nueva cuenta salir raspado en esta administración, con el apelativo de “represor”. Por ello, sólo nada de muertito. Existen pues un entramado de intereses oscuros, que se superponen por encima de la paz social y la tranquilidad de los oaxaqueños. Y así, pedir que se proceda conforme a la ley, es como exigirle peras al olmo. (JPA)

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