Flavio Sosa: El falso redentor social

Flavio Sosa Villavicencio

 Quien no conoce la calidad moral, mercenaria y convenenciera de FLAVIO SOSA VILAVICENCIO, puede bien considerarlo líder social. Pero aquellos ciudadanos que en el 2006 recibieron los latigazos de sus excesos y radicalismo burdo, lo tienen bien identificado como un dirigente que desde el gobierno de JOSÉ MURAT –quien le daba fajos de dinero y con palabras soeces lo despachaba con cajas destempladas- ha trabajado sólo por la paga. Ha sido pues, en términos llanos, no un luchador social sino un mercenario.

Apuntalado por los grupos en la clandestinidad para dar la cara en el conflicto del 2006, como líder visible de la tristemente célebre Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), se convirtió en alfil del desaparecido ex Secretario de Gobernación del ex presidente VICENTE FOX, CARLOS MARÍA ABASCAL CARRANZA, para pulverizar el gobierno de ULISES RUIZ y acabar con el bastión priista que era Oaxaca. SOSA VILLAVICENCIO, “Don Flavio”, devino un golpeador e incendiario, responsable directo de la destrucción de edificios públicos y casas particulares aquel fatídico 25 de noviembre de 2006. Luego cayó en prisión y después mostró su verdadera ambición: cuajar la diputación local, en donde labró el sueño de llegar a ser Secretario de Cultura en el gobierno de GABINO CUÉ. Obvio, fracasó.

En los últimos años, al frente de un membrete denominado COMUNA, FLAVIO se ha dedicado a vender asesoría por doquier, atizando la violencia entre algunas comunidades. No sólo ha incursionado en la Sierra Sur, en donde ha generado conflictos en comunidades como Santiago Amoltepec, Santa María Zaniza, Santo Domingo Teojomulco o Santiago Textitlán, sino que en la mixteca ha obstaculizado el arreglo entre San Sebastián Nopalera y Zimatlán de Lázaro Cárdenas. Ahora está viendo la comisión millonaria que podría cobrar, ejerciendo presión ante la Dirección de Aeronáutica Civil de la SCT, para que los comuneros de San Agustín de las Juntas que asesora, reciban los 93 millones de pesos que se dice les pagarán como indemnización, por el diferendo de la propiedad del terreno en donde se ubica el Aeropuerto Internacional de Santa Cruz Xoxocotlán. Según fuentes cercanas a los grupos que maneja a su arbitrio, SOSA VILLAVICENCIO no opera por vocación o convicción como hemos visto, sino que cobra por cada reunión, cinco mil pesos y gastos adicionales, dependiendo del lugar. Cuando hay que viajar a la ciudad de México, “el defensor de los pobres” y falso redentor social, requiere boleto aéreo en primera clase, además de jugosos viáticos. (JPA)

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