El “Síndrome del complot”

DE PARADOJAS Y UTOPÍAS
RAÚL NATHÁN PÉREZ

“La política es el último recurso de la inteligencia”

Carlos Fuentes, La voluntad y la fortuna, p. 82

1).- La lección no aprendida

La conseja popular mexicana es sabia. Si buscas pleito saldrás raspado. El espíritu pendenciero es un callejón sin salida. Pero nadie experimenta en cabeza ajena. En la clase política actual, salvo los best seller y frivolidades, la lectura es una rara avis. Menos a los clásicos. Porfirio Muñoz Ledo debe haber leído mucho. Tiene más de 60 años en el ajo y ahí sigue. Inamovible y perpetuo. Como chapulín, entre el PRI, Frente Cardenista, PRD y ahora en Morena. Hecho una furia porque perdió la dirigencia nacional. Un milagro del formol. Un espécimen tan bien disecado que parece natural. Pero sabe. Nadie lo puede discutir. Sin embargo, AMLO es otra cosa. Pasó 14 años en la carrera y parece haber aprendido muy poco.

Olvidó la sentencia de Hamlet: “Cuidado con entrar en peleas, pero una vez dentro, llévalas de tal modo que tu adversario tenga que guardarse de ti”. (W. Shakespeare, Tragedias, RBA Editores, Barcelona, 1994, p. 74). R. W. Primero con el Rey de España, luego con el Papa Francisco, reabriendo el tema de la conquista. Pero el jefe de la Iglesia Católica, que sí sabe de diplomacia, le dio cachetada con guante blanco. Le mandó decir casi, échale ganas. Emerson, recordando a M. de Montaigne afirmaba: hay que ser un transformador no un demoledor. “No desmantelar instituciones”, como afirmó el editorial del Financial Times, del 27 de septiembre. 

2).- Soberbia, mala consejera

En una tragedia de Esquilo hay un pasaje que no tiene desperdicio: “los dioses siempre ayudan a los hombres que se ocupan de labrar su propia perdición”. La historia ha sido testigo de los excesos del poder y la soberbia que emana de éste. San Agustín, Tomás de Aquino, Aristóteles, Kant, entre otros, advirtieron sobre este vicio capital. El Siglo XX y lo que va de éste, han constatado el triunfo de soberbios que se asumen iluminados, Hitler, Stalin, Pool Pot, Chávez, entre otros, capaces de cometer las peores atrocidades en nombre de un futuro mejor. 

Lo describe bien J. A. Marina: “la fascinación que ejercieron sobre sus fieles sólo puede explicarse por su capacidad de despertar poderosas pasiones. Una de ellas fue, precisamente, la seguridad de conseguir lo imposible”. (Pequeño tratado de grandes vicios, Anagrama, Barcelona, 2011, p. 78). Y esa soberbia incuba el desprecio por los demás. La devaluación. La creencia absurda de que todos son igual de torpes. 

3).- Destapar la Caja de Pandora

Ni fue el momento ni, mucho menos los tiempos políticos de crisis que vivimos, los propicios para promover juicio a los ex presidentes. La aprobación de constitucionalidad forma parte de la historia negra de la SCJN. AMLO destapó la Caja de Pandora. “El rencor. El rencor es nuestra arma –dice Carlos Fuentes-. La tradición maldita del rencor. La más constante tradición mexicana”. Y da un pronóstico preocupante: “No le tengamos miedo a la insurrección, ni a una posible revolución como las de antes. Tenle miedo al tirano que llega al poder con el voto y se convierte en dictador electo. Témele a eso”. (La voluntad y la fortuna, Alfaguara, México, 2008, p. 411). 

López no ha superado la obsesión de la campaña perpetua. Está obnubilado con boletas y procesos electorales. Vive atormentado con el 2021. Más con el revés a su partido, Morena, en Coahuila e Hidalgo. Eso es justamente, lo que estamos viviendo en el país. Con una emergencia sanitaria sin control ni estrategia. Contabilizando muertos. Pero la capacidad de autoengaño del presidente es infinita. Como si fuera un fanático más, ya publicita a su favorito en la serie de béisbol. Extraviado y fuera de la realidad.

4).- Conspiraciones y complots   

Desde su arribo al poder presidencial, luego de un proceso democrático limpio –que nadie en el país puede poner en tela de juicio- AMLO recreó lo que Umberto Eco llama “El Síndrome del complot”, que ya venía arrastrando desde 2004-2006. Y atribuye una especie de paranoia social a quien lo padece, asumiendo un peligro. “Sus obsesiones –dice- son compartidas por miles de personas, bajo la premisa de que están dirigidas contra él, su grupo, su país o su religión”. (De la estupidez a la locura, Lumen, México, 2016, p. 140). 

Es decir, un poder fáctico misterioso y oculto que actúa desde la sombra. K. Popper le dio otra connotación con la pregunta: “¿cómo florece el espíritu paranoico y de dónde viene”? Son conservadores o neoliberales; los medios y periodistas críticos o las intrigas de dirigentes empresariales. Busca culpables de la conquista a 500 años y pide que le ofrezcan disculpas a México, pero ignora los reclamos indígenas con el Tren Maya. AMLO se quedó anclado en la teoría social de la conspiración. 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— Los adelantados “destapes” en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), si bien se dieron en el entorno de la euforia por los triunfos en Hidalgo y Coahuila, reflejan nerviosismo y escasa disciplina. Hay otras prioridades, más que las calenturas tempraneras.

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