El equipo no funciona

POLÍTICA DE SUMA CERO

A punto de iniciar el tercer año de su gestión, ALEJANDRO MURAT está en medio de una encrucijada: seguir operando como hasta hoy o dar un golpe de timón. Seamos específicos: continuar tolerando las torpezas, yerros, deslices, excesos, corruptelas, frivolidad, incapacidad, inexperiencia y otros de algunos miembros de su gabinete o, cortar de tajo por lo sano y darles las gracias. Lo cierto es que, para ser el gobernador de resultados que ofreció a la ciudadanía que le otorgó el voto, no tendrá más alternativa que emprender el sinuoso camino de los reajustes.

Para empezar, han pasado casi diez meses de que al menos cinco áreas claves de su gabinete, quedaron sin titular formal. Y ahí siguen. ¿A quién acomodará ahí? ¿A los destripados que se fueron a la aventura electoral y perdieron? ¿A los cuates a quienes les debe compromisos de campaña? ¿A miembros connotados de MORENA, para allanar el camino de una buena relación con el gobierno de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR? ¿A leales a ex gobernadores como JAVIER DUARTE DE OCHOA, que han llegado en caravana al gobierno oaxaqueño? Es un acertijo.

El asunto es que es atípico de un gobierno, mantener áreas sustantivas con “encargados del despacho” y por tanto tiempo. Esa debilidad la tuvo GABINO CUÉ, que terminó su mandato con al menos dos funcionarios con ese papel, en Salud y Cultura. Sin embargo, lo que ha hecho falta es que cada quien cumpla con la tarea encomendada. Ya pasó la novatada de que todos acudan a las giras del gobernador, sin tener ningún pito qué tocar. No hay un manual de funciones que estipule lo que a cada quien le competa, porque tampoco se les dio a conocer la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo.

Durante los tres regímenes pasados, una pieza clave en la planeación, programación, control y evaluación de las tareas del gobierno era el Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado (COPLADE). Hacía la agenda, programaba las giras de trabajo y analizaba la viabilidad de los proyectos y programas. Hoy despacha ahí SERGIO VERA, que salvo dos o tres chispazos en redes sociales, nadie conoce. En el gabinete legal pues, cada quién camina por donde Dios le da a entender. No obedece a un proyecto de gobierno y de Estado, mucho menos al llamado Plan Estatal de Desarrollo, del que nada más se acuerdan, justamente, en los informes de gobierno. Así, la maquinaria estatal no marcha bajo un proyecto político, sino en la medida en cada quien lleva agua a su molino. (JPA)

 

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