El comentario de hoy, martes 4 de febrero 2020

Una de las dinámicas de éste y los gobiernos anteriores ha sido la de crear proyectos. Pero el tiempo les gana y no se terminan. Ya es parte del imaginario colectivo que cuando algo se queda inconcluso, el de atrás no lo termina. Lo más penoso es que en un estado con erario empobrecido y con muchas carencias, resulta un crimen dejar las cosas a medias y echar millones a la basura, prácticamente.

Es el caso, por ejemplo, del llamado Sistema Integrado de Transporte, también conocido como SitiOax o Sitibus. Por los datos que han circulado en los últimos días, se han invertido hasta la fecha, más de 750 millones de pesos y ello, porque la actual administración quiere rescatarlo. Es una pena ver, de la ruta de Viguera al Parque del Amor, lo que iban a ser paraderos, destrozados por vándalos o vías ya invadidas y semi destruidas.

Sin duda alguna, el citado proyecto ha tenido el propósito de darle a los capitalinos y ciudadanos del área conurbada, un transporte público moderno y eficaz; digno y ágil. Ya no la vieja chatarra que padecemos y que según los concesionarios se renovará cada que exigen alza de tarifas, pero nunca cumplen. Vale la pena no abandonarlo. Si el gobierno estatal se ha propuesto invertirle, que se concrete y no se hagan erogaciones infructuosas.

Otro de los grandes mega-proyectos que se fue sencillamente a la basura es el de “Paso Ancho”. Con el mismo se intentó asegurar el suministro de agua potable a la capital y municipios conurbados, durante al menos cincuenta años. Se pretendía traer el vital líquido de una cuenca ubicada entre San Vicente Coatlán, Ejutla y Sola de Vega, a través de un acueducto de casi 80 kilómetros. Muchos lo consideraron inviable. Más por los graves problemas agrarios entre dichas comunidades.

Se trata de una tierra de nadie, con hechos delictivos que nos han dado la pauta en los últimos años, para saber que hubiera sido un fracaso. Sin embargo, se invirtieron muchos millones de pesos, pues hasta la cortina de lo que sería una presa se construyó. Los problemas de impacto ambiental nunca se subsanaron, eso además del chantaje de las comunidades por donde pasaría el acueducto, lo que devino la cancelación del citado proyecto hidráulico. Hace falta mencionar los costosos paraderos turísticos en algunas poblaciones como Yanhuitlán, por ejemplo, que se quedaron como elefantes blancos y jamás han cumplido con el cometido para el que fueron construidos y destinatarios de sumas millonarias. Pero eso será motivo de comentarios para fechas próximas. (JPA)

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