El comentario de hoy, martes 1º de octubre 2019

La semana anterior, el ejecutivo estatal, Alejandro Murat, participó en un Foro de las Naciones Unidas, sobre el preocupante tema del cambio climático, que ha estado en la agenda mediática nacional e internacional en estos días. Y asumió compromisos que, supongo, deben cumplirse, junto con acciones para contrarrestar en lo posible, el calentamiento global y sus repercusiones en el medio ambiente y en la vida de las generaciones actuales y las que vienen detrás.

No es aventurado reconocer que los rubros del entorno ambiental, contaminación, polución atmosférica, de ríos o afluentes, no siempre son prioridad para los gobiernos federal o estatales. Hemos visto pocas acciones en esos temas. Por ejemplo, en la reiterada denuncia ciudadana del estado en que se encuentra nuestro afluente más emblemático: el Río Atoyac. Un buen avance fue la recuperación del playón ocupado de manera ilegal por sindicatos del transporte. Luego de ello, poco se sabe de otras acciones.

Mucho se ha hablado por ejemplo de la reforestación, pero hay protestas de comunidades que no han recibido ni un solo árbol para sembrar. La Comisión Estatal Forestal (Coesfo), parece un elefante blanco que sólo se aparece durante los siniestros, con brigadas heroicas que hacen su trabajo sin los elementos adecuados al peligro de su encomienda. En sentido opuesto, la depredación de bosques y de nuestra riqueza forestal siguen sin control.

Tenemos una dependencia con un nombre rimbombante: Secretaría de Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable (Semaedeso) que, salvo el placeo de quienes han estado al frente, no alcanza a discernir una política en torno a la contaminación y a las acciones para hacerle frente al cambio climático. Supongo, que con los compromisos asumidos por el titular del ejecutivo, ahora sí estará en el eje de la política ambiental del actual régimen. Nuestra capital ya empieza a experimentar problemas serios de contaminación ambiental. Ya no son sólo las fábricas de ladrillo, sino cientos de autobuses chatarra y miles de unidades de servicio público circulan a diario, dejando su lastre de humo tóxico. El manejo de los residuos sólidos es otra vertiente. El agotamiento de los mantos freáticos es uno más. En fin. Esperamos que para cumplir con los compromisos contraídos en ese importante foro internacional, haya también un compromiso tácito con los oaxaqueños en materia de combate a la contaminación y preservación del medio ambiente. (JPA)

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