El comentario de hoy, martes 14 de abril 2020

El martes 7 de abril, el ejecutivo estatal dio a conocer un programa económico, para hacer frente al impacto que ha traído consigo la contingencia del coronavirus o COVID-19. Dicho programa comprende una inversión por mil 270 millones de pesos. Sin ánimo de hacer apología o descalificar, es posible que dicha cantidad, a través de diez acciones en diversos rubros, no sea la panacea para aliviar todos los males, pero es en sí, un intento de paliarlos; de capotear la crisis y darle a los afectados, una bocanada de aire en su desesperación.

Desde que inició la contingencia, en Oaxaca se han perdido más de 1 mil 600 empleos. Las remesas que envían nuestros paisanos radicados en los Estados Unidos, han caído. La industria turística, con la cancelación de vuelos, transporte terrestre, cierre de hoteles, restaurantes y playas, está en vías del colapso. Las micro, pequeñas y medianas industrias –no sólo la economía informal- están viviendo ya una debacle económica y laboral, nunca vista. Sin embargo, no sólo están emplazadas a cubrir la nómina sino a seguir pagando impuestos.

El problema es grave. No es tiempo de protagonismo ni de politizar la situación económica. Mucho más grave, darle un perfil electorero y devenir buitres de la pandemia. Sin embargo, luego saltaron algunos legisladores y legisladores, emanados de las filas del Movimiento de Regeneración Nacional, en el Congreso local, para considerar el programa propuesto por el ejecutivo, como insuficiente. Cual expertos en finanzas públicas –que, sin descalificar, sabemos que no lo son- propusieron, la creación de una mesa técnica para la revisión del Presupuesto 2020.

En una reunión sostenida en el edificio del Congreso, la semana pasada, nuestra bancada mayoritaria se rasgó las vestiduras para reclamar transparencia en el uso de los recursos. Omite, obviamente, que el poder legislativo local no sólo es uno de los más onerosos, improductivos y opacos a nivel nacional, sino proclive a usar métodos no convencionales del arreglo político: dinero debajo de la mesa. La pregunta es: ¿Habrá de renunciar dicha bancada, no sólo al millón y fracción de pesos que donaron de su dieta para apoyar en esta crisis, sino a una parte sustantiva, de los más de 400 millones que tienen autorizados para 2020? Si de criticar y descalificar se trata, sin duda se llevan las palmas. Es necesario también conocer las reglas de operación con la que nuestra legislatura eroga dicho presupuesto; los arreglos en lo oscurito para que a cada diputado o diputada se le asigne la obra en sus distritos y ¿por qué no?, ¿cómo se han beneficiado, con el “pago por evento”? (JPA)

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