El comentario de hoy, jueves 7 de noviembre 2019

En Oaxaca existe una industria muy desarrollada y bastante rentable: la industria del chantaje. Un asunto menor puede derivar en atentados al libre tránsito, pero detrás de lo cual se esconde la presión para recibir el abominable soborno, el embute, la lana. En los últimos años dicha industria se ha perfilado como el gran negocio de unos cuantos.

Y nos referimos de nueva cuenta a los bloqueos carreteros, a cruceros y oficinas públicas. Por un lado figura la apatía de las áreas responsables, que no es solamente la Secretaría General de Gobierno, para dar respuesta a las demandas de organizaciones sociales, comuneros, productores, etc., sino además, la presencia de instigadores y promotores de la industria del chantaje, con la que pretenden obtener ventajas políticas y, desde luego, económicas.

Especialistas en este abominable método son los maestros. Lo mismo han estado en el bloqueo de los chatinos de Yaitepec, que en otros, que durante más de una semana mantuvieron vecinos de San Francisco del Mar, en el tramo carretero entre Niltepec y Zanatepec. La idea es bloquear en días y períodos vacacionales o de puente largo. Lo hacen con la mayor perversidad e intención de hacer daño y obtener dinero.

Dicho método, al igual que la toma de casetas de cobro, se ha querido justificar bajo la bandera de la libertad de expresión que, obviamente, no lo es. Hamponcetes de la organización “Colonias Unidas”, van un día y otro y otro, a atracar a la caseta de Huitzo, aprovechando la política de excesiva tolerancia del gobierno federal y la apatía del estatal. Es decir, lo pueden hacer cuantas veces quieran. Nadie les aplicará la ley.

¿Alguien en el gobierno ha estimado el daño económico ocasionado por un día de bloqueo, sea en la carretera Transístimica, la Costera, la autopista Oaxaca-Cuacnopalan o la 190, Oaxaca-Tehuantepec? Presumo que nadie. ¿O las afectaciones individuales de quien tiene cita médica, entrevista para un trabajo, un estudiante que tiene exámenes o uno y mil motivos? Tampoco.

La respuesta de transportistas que han estado varados durante días en la Carretera Transístmica, no obstante trasladar alimentos o materiales peligrosos; gasolina o ácidos, ya se ha perfilado. La pregunta es: ¿hasta dónde exactamente quieren llegar las autoridades con esa apatía o excesiva tolerancia? El país no vive sus mejores tiempos. Esperemos que siga prevaleciendo la civilidad y que la violencia no asome a la puerta. Porque los bloqueos y sus responsables ya son una bomba de tiempo. (JPA)

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