El comentario de hoy, jueves 6 de diciembre 2018

La semana pasada fue un suplicio para los citadinos. Durante tres días, maestros del nivel de secundarias mantuvieron los abominables bloqueos en la capital. Existe una fijación patológica, seguramente motivo de estudio de algunos psicólogos, respecto al por qué el cierre de la Terminal de Autobuses de Primera Clase, que hace presumir una obsesión enfermiza por la gente que por diversos motivos tiene que viajar. Me he preguntado: ¿por qué también del cierre de las carreteras y las casetas de cobro? Es obvio, hay una patología detrás.

Ajonjolí de todos los moles, también miembros de la dirigencia del llamado Cártel 22 estuvieron detrás del chantaje de comuneros de Tilzapote, municipio de Santa María Tonameca, que hicieron de las suyas, como medida de presión para torcer la ley y un asunto que ya resolvió el Tribunal Unitario Agrario, se revierta a su favor. Es decir, todo mundo viene a la capital a fastidiar a la ciudadanía, a echar podredumbre, a chantajear, ante autoridades omisas y ciudadanos que tal parece que ya nos crecimos al castigo.

Y no dudemos que esta presión continúe, con un gremio siempre insatisfecho como es el magisterio. Nada le llena. Ya está apalabrada la abrogación de la Reforma Educativa y la evaluación que llaman punitiva. Pero dicho gremio quiere más. Ya les dijeron que la Secretaría de Educación Pública –la SEP- será la responsable de todo lo que tenga que ver con nóminas, plazas y la relación laboral. Pero sus dirigentes ya se cebaron en el chantaje y la movilización. Siguen empecinados en recuperar el IEEPO que saben, que ya no será posible. Aún pretenden seguir manipulando el manejo de plazas, horas, cambios de adscripción y demás como hace algunos años. Pero eso ya no será factible y qué bueno.

El presidente de México se los dijo en Guelatao: no más escuelas vacías y maestros en la calle. Pero no han entendido la lectura. Siguen en las mismas. Ante esta situación, la contraparte, es decir el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación –el SNTE- se está fortaleciendo. El radicalismo, la falsa lucha social y las reivindicaciones magisteriales con los mismos métodos de antaño, ya están rebasados. Los mismos cartabones –no lo han entendido los dirigentes del Cártel 22- en esta nueva etapa del país, ya no son eficaces.

Ojalá que el presidente de México y el nuevo titular de la SEP ya tomen cartas en el asunto. Oaxaca no puede seguir a merced de un segmento de la clase trabajadora, parasitario, pseudo revolucionario, irresponsable con su tarea docente y empecinado en seguir protegiendo sólo sus privilegios. (JPA)

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