El comentario de hoy, jueves 13 de diciembre 2018

El pasado viernes, el gobernador del Estado, entregó al rector de la Universidad Nacional Autónoma de México –la UNAM-, Enrique Graue, las escrituras del inmueble ubicado en la esquina de Independencia y Melchor Ocampo, que antes ocupó el Poder Judicial del Estado, para que ahí la Máxima Casa de Estudios, construya uno de sus centros de investigación.

El edificio de referencia dejó su vida útil, aquel memorable 25 de noviembre de 2006, cuando incendiarios y miembros de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), le prendieron fuego. Este hecho convirtió en ceniza no sólo la propia estructura sino una parte de la historia oaxaqueña, que permanecía en el inmueble, a través de expedientes y archivos.

La donación generó opiniones encontradas, habida cuenta que en opinión de algunos universitarios, el citado inmueble había sido donado desde el 2010 a la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca –la UABJO-. Sin embargo, en un comunicado, el Abogado General de dicha institución dio los pormenores de lo que fue sólo un intento, pero que jamás se concretó en los hechos.

Sean cuales fueran los motivos por los que no se hizo la donación a la UABJO, el edificio queda en manos de una institución académica, la UNAM, que tendrá en Oaxaca una nueva sede. Ahí se habrá de construir –dijo el rector Graue- la Unidad Interdisciplinaria Científica y Humanística. Ello ubicará a nuestro estado en el espectro de la docencia y la investigación, en la misma tierra de José Vasconcelos, creador del lema y el escudo de la Universidad Nacional.

Se abre asimismo, una puerta de oportunidades para que jóvenes que terminan su educación media superior, se acerquen a una de las instituciones públicas más respetadas en el país y el mundo. No obstante la fama de otras instituciones privadas, todas respetables, la UNAM sigue como un semillero de profesionistas e investigadores, forjados en las diversas ramas del quehacer humano.

Esperamos que la disputa por la donación no se lleve a otros escenarios y que la institución académica a la que hacemos referencia, pueda darle, con su magro presupuesto, el uso adecuado. Es un plus que se la da a nuestra capital, ya reconocida como un pivote de la creatividad, la pluralidad y destino cultural.

Será además, la nueva Meca de la investigación científica y humanística, que no es cualquier cosa. Si como dijo el rector Graue, hay una deuda impagable con los oaxaqueños, ojalá que esta donación sea un compromiso con este pueblo, que sigue a la zaga del desarrollo nacional. (JPA)

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