El comentario de hoy, jueves 11 de abril, de 2019

Los días 30 y 31 de marzo se llevó a cabo la llamada “Consulta Libre, Previa e Informada a los Pueblos y Comunidades Indígenas del Istmo de Tehuantepec”, respecto a lo que se conoce como Proyecto Transístmico. A juicio de algunas organizaciones y grupos vinculados con indígenas zapotecos, huaves, chontales y mixes, la consulta fue un fracaso. Hay argumentos en el sentido de que las comunidades a consultar nunca fueron informadas debidamente. Otros afirman que se trata de entregar el proyecto al capital trasnacional. El sobado argumento de siempre.

Conclusión: de no validarse el citado proyecto por las comunidades indígenas, podemos afirmar que de nueva cuenta el intento de rehabilitar y modernizar la vía férrea que va de Salina Cruz, Oaxaca a Coatzacoalcos, Veracruz, será sólo un sueño. El objetivo es el traslado de mercancías y aprovechar la posición estratégica del Istmo en el continente. Igual que la llamada Zona Económica Especial de Salina Cruz, que al juzgar por lo que hay al respecto, ha sido una vulgar ficción.

Ya no es novedad pues, que se nos sorprenda con proyectos vanos. Esperemos que no sea así en el llamado gobierno de la “Cuarta Transformación”. Queremos ser optimistas, pues todos recordamos el Proyecto Multimodal Transístmico, el Plan Alfa-Omega, el Corredor Industrial del Istmo, el Corredor Interoceánico y otras denominaciones, que fueron sólo proyectos, sin concretarse jamás. Sería un duro revés para todos los oaxaqueños, que una vez más nos den atole con el dedo. Y es que debemos reconocer que hay intereses que se mueven detrás para descarrilar dicho proyecto.

La semana anterior un diario de la capital del país publicó una infografía sobre los proyectos “fracasados” en el Istmo. Y detalló los giros de las empresas que se han ido de la región ante la presión de organizaciones sociales y dirigentes. La planta impregnadora, la arrocera, el ingenio, entre otros. Hay que recordar solamente la invasión de predios, el chantaje y la extorsión a que han sido sometidos los capitales que hace años se avecindaron ahí. Los responsables de ello están perfectamente identificados. La COCEI encabeza la lista, además de grupos que se dicen defensores de la cultura, la tierra y la lengua indígenas.

La famosa consulta de los días 30 y 31 de marzo pues, fue como una pila de agua bendita: todo mundo metió la mano. Y desde un principio estuvo destinada al fracaso. Y no es que se omita la interlocución con los verdaderos indígenas, sino que hay algunos que aprovechando su ignorancia a veces, lucran con su identidad. Son los mismos a quienes interesa que dichos grupos étnicos sigan en el atraso y en el rezago social; en la pobreza y la ignorancia. (JPA)

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