S-22/CENEO: La conjura de los locos

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RAÚL NATHÁN PÉREZ

1).- Una entidad devastada

En De las conjuras, Maquiavelo acuñó una frase demoledora: salus populi, suprema lex. (Taurus-Great Ideas, México, 2012). El panorama de desolación que se percibe en Oaxaca, no sólo la miseria que permea hasta los sitios más recónditos, es el reflejo de una sociedad fracturada, saqueada, humillada. El odio y el encono a flor de piel. Un tejido social roto y el desencanto ciudadano, evidencian un pueblo enfermo, lacerado y sufrido. En el imaginario colectivo hay un pensamiento que concita nuestros más ocultos deseos: Oaxaca no puede seguir así. No sólo es el producto de los latrocinios del pasado reciente, sino de agravios, traumas y la expoliación infame que viene de tiempo atrás. La polarización es evidente. Ahí están algunas comunidades que se rigen por los usos y costumbres en su lucha interna. La intolerancia y la desigualdad prevalecen. Lo indígena se ha convertido para algunos en fetiche. También ha devenido bandera de sujetos sin escrúpulos que la explotan a placer. Nuestro estado es una pequeña Torre de Babel: cada quien habla su propio lenguaje y busca satisfacer sus particulares intereses. Ahí está el Congreso del Estado. Ni más ni menos.

En una de sus obras, F. Savater afirma que el diálogo no es la panacea que cure todas las diferencias políticas. Es simple: el diálogo no puede florecer en donde hay quienes no pretenden dialogar sino imponer su propia ley, amenazar o chantajear. Ergo: Sección 22 y su onagro, la CENEO. En La inclusión del otro, Jürgen Habermas reconoce que no puede haber diálogo o acuerdos, en donde cada quien asume posturas soterradas y necias. Pero, ¿qué hacer por ejemplo con un magisterio que sigue anclado en posturas ideológicas cerradas y tabús propios de fanáticos? Exactamente los mismos moldes, los mismos discursos, ni siquiera revolcados, de los años sesenta. La bandera que iluminó el nacimiento de la CNTE hace 37 años fue la democracia sindical. El rechazo al monopolio y sojuzgamiento de “Vanguardia Revolucionaria”. Hoy es la sinrazón. Es paradójico, pero el enemigo a vencer no es el Estado “represor”, sino cualquier modelo o reforma educativa que ponga en tela de juicio la mediocridad galopante; su nicho de confort; sus privilegios, “disfrazados” de conquistas sindicales. Por ello no cumplen acuerdos, convenios, menos “pactos de caballeros”. Más bien están anclados en el rejuego político y sirven como esquiroles de un grupo u de otro. Y quieren al gobernador Alejandro Murat, sentado diez horas, oyendo necedades y sandeces.

2).- ¿Hacia un pacto social?

La “lucha social” —lo han dicho ya varios colegas— devino jugoso negocio. Disfrazarse de redentor social implica un cambio en el estatus quo de algunos. Pegar con la izquierda y recibir la dádiva con la derecha, se convirtió en virtud despojada de prejuicios. Cerca de 400 organizaciones sociales que viven del chantaje, implican un negocio millonario. Pero también reflejan el tamaño del latrocinio. Los dirigentes no querrán ningún pacto que les vacíe los bolsillos. Son lacras que han pervivido como parásitos. Se asumen los depositarios de las necesidades de los jodidos; de los marginados; de los “condenados de la tierra”, como la obra de Franz Fanon. Pero son prósperos constructores; viajan en primera clase y usan modelitos de “Pior”, Armani, Ferragamo, etc. Es decir, farsantes a carta cabal.

No es ajeno a este escenario un replanteamiento en las responsabilidades en el equipo de gobierno. Evitar especulaciones, escarnio público, dudas. El traslape de funciones, el protagonismo, el futurismo. Ninguno tiene hoy patas para gallo, menos para anticiparse como candidato al Senado. Bájenle de yemas. En el 3 de 3 la mayoría maquilló la información. Verdades a medias. Negocios privados, virtudes públicas. Abierto conflicto de intereses. Jueces y parte. Vivir a “toda madre” contrasta con la jodidez del yoperío. Ciertamente no es un privilegio. Debe ser un suplicio, si no es porque hay ganancias. Si se piensa en un gran pacto social, implica que cada quien, sociedad civil, grupos empresariales, partidos políticos, organismos no gubernamentales, organizaciones sociales y gobierno, entre otros, asuma sus responsabilidades. Despojarse de prejuicios, pero también de ambiciones personales. Oaxaca nos necesita a todos. Uno de los fenómenos que nos ha llevado a este lamentable estado de devastación, es la corrupción. Ante ello, hay que poner por encima de todo el espíritu de la ley. Ninguna lección será más ilustrativa para los oaxaqueños que el castigo a los saqueadores. No más simulación. No debe haber crimen sin castigo. Robarles a los pobres es un crimen de lesa humanidad.

 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— Pésimo mensaje al pueblo oaxaqueño, si los atropellos de la Sección 22 y la CENEO, tienen que ver con una lucha por el poder al interior del IEEPO.

— Pregunta: ¿En las instituciones de justicia, el Síndrome de Lázaro o más bien de Thewalkingdead, sigue permeando?

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