El comentario de hoy martes 4 de julio:

De nueva cuenta y en vísperas del período vacacional, se soltaron los demonios. El pasado lunes, otra vez el Frente Popular “14 de junio”, que encabeza un sujeto que al parecer goza de buenos padrinos en el poder estatal, Francisco Martínez, puso la nota, animando la violencia frente a otro coto de poder: los habitantes de la Colonia Vicente Guerrero, en jurisdicción de Zaachila, que maneja Flavio Sosa.

Desde hace meses, la ciudadanía no ha podido vivir en paz. Sindicatos, maestros –de los llamados pozoleros-, porros universitarios, transportistas, taxistas, etc., han sacado a relucir su forma más vulgar de chantaje: bloqueos por doquier, amenazas, amagos. Pero lo que más duele a la ciudadanía es la impunidad. La pregunta es: ¿quién protege a estos delincuentes disfrazados de redentores sociales?

Desde la anterior administración se crearon decenas de membretes, varios de ellos con orígenes sospechosos y hasta criminales. De la llamada Confederación Nacional de la Productividad –la CNP- que dirigió el fallecido Juan Luis Martínez, se escindieron varios. El propósito perverso fue controlar el transporte de materiales y de pasajeros, con prácticas gansteriles. Así nacieron, del mismo tronco, el Sindicato “Libertad” y la Federación Estatal de Sindicatos de Oaxaca (FESO). Una sola familia ha tratado de hacer, así sea exterminándose entre sí, su coto de poder en el transporte.

El martes de la semana anterior, Gilberto Luis, franquicitario de FESO, cerró la Calzada Niños Héroes de Chapultepec, partiendo la ciudad en dos y exigiendo que le otorguen contratos; los días siguientes fueron los otros, esta vez los sobrinos, del Sindicato “Libertad”, los que cerraron una y otra vez las vialidades. Y lo hicieron con una impunidad que sólo se ve en Oaxaca. Alguien acuñó una frase genial que dice: “¡Bienvenidos a Oaxaca!, en donde la ley y el orden sólo se ve por televisión”. Así estuvieron los taxistas y moto-taxistas, desatados e impunes.

Por su parte, grupos minoritarios de maestros, ligados al grupo de “Los Pozoleros”, insisten una y otra vez en crear un ambiente de ingobernabilidad, desconociendo acuerdos previos suscritos por su dirigencia seccional. Es más, están llamando a sus leales a hacer el borlote de cada año: el amago de boicotear La Guelaguetza. Nuestra fiesta máxima, que resulta un aliciente para miles de oaxaqueños que viven del turismo directa o indirectamente, ha sido desde el 2006, una bandera para este grupo de falsos radicales y fanáticos.

Está por demás insistir ante funcionarios temerosos y timoratos, que la entidad jamás podrá salir del rezago en que viven millones de oaxaqueños, ni el estado dejar el triste segundo lugar de pobreza, desempleo y atraso educativo, en tanto no se ponga por encima del interés particular, el supremo interés de las mayorías y por encima de todo, la ley a secas. (JPA)

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