Chantaje versus ley

DE PARADOJAS Y UTOPÍAS
RAÚL NATHÁN PÉREZ

1).- Chantaje sin freno

La pandemia de Covid-19, con su doloroso legado de muertes y contagios en Oaxaca, ha sido festín de vividores sociales, membretes y grupos. ¿Indolencia? ¿Protagonismo? ¿Cinismo? Algo hay de todo. Pero es el hambre lo que los aprieta. Décadas o lustros viviendo de la dádiva oficial. No pueden vivir sin ella. Es la mendicidad y la mendacidad su característica. Amenazan y amagan al gobierno; golpean y violentan a la sociedad. Bloquean carreteras, cruceros, oficinas, terminales, aeropuerto.

Secuestran autobuses, tracto-camiones, unidades utilitarias. Los despojan de mercancía. Atracan en casetas. Y nadie los toca. Sus dirigentes están ciertos de su impunidad y se pitorrean de la ley. Pueden cometer las peores aberraciones y latrocinios, pero jamás rendirán cuentas ante la justicia. Ya le tomaron la medida al gobierno. En las abominables mesas de diálogo vociferan, patalean, dan de manotazos y sombrerazos. Están cebados en la presión y la manipulación de incautos.

2).- Tierra de nadie

Existe la certeza de que Oaxaca es algo único. La protesta perpetua. La eterna movilización. ¿Estado de la cultura? Sí. Pero de la cultura del chantaje. ¿Es reflejo de la pobreza o un desfogue de la libre expresión? No. Hay centenas de parásitos que no trabajan. Viven de mover a la gente. De la demagogia, del engaño y de operar como titiriteros. Son chantajistas profesionales. Son los que entran en oficinas de gobierno y casi les ponen alfombra.

Los mismos que ante la difusión previa de marchas o bloqueos, crean no sólo en la sociedad sino en el gobierno, psicosis colectiva. Como los perros, huelen el miedo. Y lo mejor para algunos en el gabinete, es administrar los problemas. Actuar como incendiarios y bomberos. Operar como grandes negociadores. Así lo han hecho siempre. Y olvidémonos de los síndromes del 2006 o de Nochixtlán. Jamás hay una respuesta del gobierno, en donde se privilegie la ley. 

3).- Ni impunidad ni lana

Jacqueline López Almazán de CODEP, a golpes y catorrazos, pintas y desorden exige la libertad de Ernesto López, un sujeto consignado por intento de feminicidio. Además, pide 169 millones de pesos. Las hordas de “Don Panchito” o con más elegancia, “Pancho Mugres”, del Frente “14 de junio”, desde la clandestinidad, exige que liberen a su vástago. Francisco Javier Martínez Rodríguez está privado de la libertad por homicidio. ¿Cuáles presos políticos? Son del fuero común. Que alguien nos explique el por qué anda suelto Abraham Ramírez de CODEDI, luego de los asesinatos de Santiago Xanica.

Otro lastre, Juan Torres Pereda, chantajista y franquicitario de CODECI, que ha tenido aterrorizados a los pueblos de la Cuenca, exige justicia por el homicidio de su hermano Catarino, otro espécimen de la falsa lucha social. El hecho ocurrió en 2010. Esto es, por banderas se pintan solos. Y otros imbéciles que dicen defender al pueblo y al territorio. En una declaración inédita en sus casi cuatro años de gestión, el gobernador Alejandro Murat les reviró, teniendo como telón de fondo una entidad ahorcada por al menos diez bloqueos carreteros: “la justicia no se negocia”. Y les dio la puntilla: “no porque marchen hay dinero”. Pero sólo picó el panal. Los manejadores enloquecieron, en un intento abierto de desestabilizar al gobierno.

4).- Justicia y gracia o la ley a secas

Durante toda la semana la ciudadanía inerme estuvo acotada, vejada y humillada por hordas de lacayos, armados de palos o machetes. La capital vivió un infierno. Hay un justificado hartazgo. Fue un festín de violencia y agravios a los derechos civiles. Una bofetada a una economía desgarrada por la pandemia; una mentada de madre para quienes sobreviven de su trabajo y no de alargar la mano. La industria del chantaje a través del terror, a todo vapor. ¿No es tiempo ya de dejar atrás el miedo, las abominables mesas de diálogo en la SEGEGO, de las que todo mundo sale más ensoberbecido y enfrentar a este cáncer social con la fuerza y la ley? Quien los enfrente saldrá por la puerta grande. De ello no hay duda. Oaxaca ha dicho por diversos medios, ¡ya basta! Definitivo: el poder público no se puede ejercer con miedo. Es contra natura.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

-El Congreso local, con mayoría de Morena es, hoy en día, uno de los peores evaluados del país. Es decir, ratifica su vocación de ser oneroso e improductivo. Y nuestra bancada oaxaqueña en San Lázaro, no levanta la mano, no aporta iniciativas, no produce. Pero eso sí, vota a favor de desaparecer los fideicomisos, como una vulgar borregada. La desaparición del FONDEN es una traición a Oaxaca y así tiene que verse.

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