Carlos Altamirano, el truculento

El pasado lunes 9 de octubre, el aún titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), CARLOS ALTAMIRANO TOLEDO, acudió al XI Juzgado de Distrito del Poder Judicial de la Federación, para solicitar el amparo de la Justicia de la Unión, en contra de la LXIII Legislatura del Estado, ante lo que él considera un acto de inconstitucionalidad. La solicitud quedó registrada con el número: 009376/2017 de dicha fecha. Se trata, sin duda alguna, de la reciente reforma que aprobaron por mayoría los (as) diputados (as) locales, para desaparecer la ASE y crear el nuevo Órgano de Fiscalización del Estado, cuya convocatoria tuvo aceptación habida cuenta de que varios aspirantes ya se registraron.

Durante su estancia al frente de la dependencia, en la que permaneció al menos los cinco últimos años del gobierno de GABINO CUÉ, ALTAMIRANO TOLEDO se caracterizó por su desconocimiento, ignorancia y falta de oficio para el cargo. A sabiendas de que no podría transitar en estos tiempos de cambio en los poderes del Estado, pretendió mantenerse, a través de complicidades y arreglos truculentos. Su sentencia se firmó cuando inició una escalada de denuestos y señalamientos a la diputación local, a la que acusó de falta de transparencia y resistencia a rendir cuentas. No obstante, quiso negociar. En virtud de que su período concluiría en agosto de 2018, pretendió llegar a un acuerdo: mantenerse hasta fin de año, cobrar su aguinaldo y que se le siguiera pagando hasta el mes referido. No descartó recibir una especie de indemnización.

Lo malo es que hasta la misma presidenta de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior del Estado (ASE), EVA DIEGO CRUZ, fan de su sobrino coordinador de la bancada del PRD en la Cámara local, CAROL ANTONIO ALTAMIRANO, le dio la vuelta y el nuevo Órgano de Fiscalización va, situación que llevó a ALTAMIRANO TOLEDO a nivel de desesperación, ante la pérdida no sólo de su chamba sino también de la esposa, DALIA BÁEZ ARENAS, que fungía como un verdadero poder tras el trono. Ello sin contar con todo un directorio de parientes carnales y políticos, con los que ha copado materialmente a la dependencia.

¡Vaya manera de aferrarse al cargo! El oriundo de Asunción Ixtaltepec está empecinado en no llegar a la fría banca del desempleo sin antes cobrarle al sistema sus malos servicios. Lo grave es que con quien tenía compromiso político, es decir GABINO CUÉ, no sólo no está, sino que tal vez ande a salto de mata y a ALTAMIRANO le pueden caer algunas responsabilidades por omisión o apatía. (JPA)

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