AMH: Urge golpe de timón

DE PARADOJAS Y UTOPÍAS

RAÚL NATHÁN PÉREZ

1).- Obstáculos y abrojos

Bajo el supuesto de que la derrota aplastante del PRI y sus candidatos en Oaxaca —que dolosamente jamás hicieron campaña— en la pasada jornada electoral, haya estado pactada, para allanar el triunfo a AMLO y Morena, ello no significa las mejores expectativas para nuestro gobierno, aunque AMLO “sea el presidente del Sureste”. El escenario que se avecina, ya se vieron los barruntos recientes, es impredecible. En economía, finanzas, seguridad, el equipo que gobernará —y sus corifeos en el Congreso— ha mostrado ignorancia. “No tienen idea de qué hacer”. La frase de Tomás Ruiz, ex titular del SAT, los retrata de cuerpo entero. The Economist  ya manifestó sus dudas. Palos de ciego. Bandazos. No se ha articulado un proyecto de Estado. Sin embargo, hay una realidad irrefutable. El IMCO ha detectado sobre giros en el gasto. Oaxaca cayó estrepitosamente 27 lugares, ubicándose en el sitio 29 de las entidades reacias a la transparencia. Hay una deuda creciente que nos ubica como un estado que, desde el punto de vista financiero, está en el piso.

2).- El segundo tercio

El gobernador Alejandro Murat debe tener claro que el primer tercio de su gestión fue un salto al vacío. En 2017 hubo de todo: las secuelas de un erario desfondado, una administración pública resquebrajada, sequías, inundaciones, sismos y sus terribles efectos. Pero nada palió la ambición de algunos. Como buitres se quisieron beneficiar de la tragedia. En Oaxaca, pues, arrastramos un mal congénito: la corrupción. La soberbia, la ambición y el afán de dinero, unidos a la pasión por el poder, han sido la fuente de muchos de nuestros males. Entre los oaxaqueños, perdón por la paráfrasis: “La confianza, principal cualidad del alma generosa, se convirtió en objeto de burla” —dijo Tucídides en la “Historia de la Guerra del Peloponeso”-. (J. A. Marina, Pequeño tratado de los grandes vicios, Anagrama, Barcelona, 2011, p. 115). Empero, en 2018, las aguas se asentaron, pese a ello, prevaleció una parálisis gubernamental inédita, injustificable, perniciosa. El año electoral se convirtió en fiebre, dejando al garete las tareas y el compromiso tácito con la gobernanza. La clase política se volcó, sin recato alguno, a la comparsa electorera. Y salvo dos, los que se fueron perdieron.

3).- Los nuevos escenarios

EPN era el amigo y ex jefe. AMLO no. Pese a negociaciones cupulares, en cancha diferente, no es su amigo; AMH será un gobernador en la oposición. Sólo el trabajo, la enjundia, un sólido equipo de trabajo y la habilidad política podrán ubicar a su gobierno en un primer plano. El blindaje necesario para acotar las ambiciones desatadas en Morena, algunos de cuyos actores, cual buitres, ya vuelan en círculos. El abominable futurismo político de Salomón Jara, de Benjamín Robles y otros. Y serán los peores detractores de la magra obra de gobierno; los que empinen al Ejecutivo; los que obstaculicen la ruta de una buena coordinación. Y no es prejuzgar. “Uno de los motivos de la eficacia y peligrosidad de los prejuicios es que siempre ocultan un pedazo de la realidad” —dijo Hannah Arendt en: La promesa de la política (Austral/Paidós, México, 2018, p. 138).

4).- Nuestro mal fario

Desde el año 2000, sin afán pesimista, Oaxaca no la ha visto llegar en el apoyo de la Federación. Hasta el 2004, un beligerante y protagónico José Murat capoteó los obuses de Vicente Fox y hasta se plantó en la CDMX para exigir el pago “del adeudo histórico con Oaxaca”. Ulises Ruiz también lo padeció. El gobierno federal permitió el desgarriate del movimiento del 2006. A URO lo salvó la campana, cuando el PRI reconoció como presidente a Felipe Calderón. Más aún, cuando creímos que Gabino Cué sería una especie de aliado del ex panista, fue el magisterio, aquel 15 de febrero de 2011, quien pulverizó la buena coordinación. Calderón jamás volvió. Con Enrique Peña, el gobierno de la llamada alternancia ni fu ni fa. El arribo de AMH y dada su relación de amistad con EPN abrió un aire de esperanza de que las cosas fueran mejores. Craso error. Hemos estado más segregados que nunca. Ahora, no hay más alternativa que gobernar desde la oposición. Para ello, hay que sacudirse el lastre y apretar tuercas. El equipo no ha estado a la altura de la realidad oaxaqueña. Así de simple.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

—Oaxaca recibió el galardón Food & Travel Reader Awards 2018 en la categoría de Mejor Destino Gourmet de México. Representantes de la Sectur recibieron este reconocimiento que otorga la revista Food & Travel México y que distingue a la entidad como destino predilecto para disfrutar los sabores de diversas tradiciones culinarias. Oaxaca estuvo nominado por los lectores en dos categorías: Mejor Destino de México y Mejor Destino Gourmet de México. ¡Vaya, una buena noticia! No todo está de cabeza en Oaxaca.

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